Mientras estuve en la universidad tuve un horario muy apretado en el que cumplía con una cantidad de actividades bastante grande: entrenaba dos veces al día, realizaba mi servicio social o prácticas, tomaba clases, hacía trabajos y los fines de semana los dedicaba a salir con amigos o mi novia. Así, dormía aproximadamente 4 o 5 horas diarias y a pesar de todo me sentía bastante bien física y anímicamente. Desde hace un año he dejado de entrenar por cuestiones de tiempo (llego muy cansado y lo único que quiero es comer y/o dormir). Ahora he podido acomodar mis actividades para dejar un espacio en el que pueda hacer ejercicio, pero me ha costado muchísimo trabajo. Estoy consciente de que tengo que hacer un esfuerzo mayor porque es necesario entrenar para hacer mi examen en diciembre, y estoy seguro de que una vez que halla "tomado ritmo" todo será muy fácil, pero que curioso es que sea tan complicado reiniciar algo que antes era tan cómodo y cotidiano, qué difícil es vencer nuestras flojeras y desidias.
Así que seguiré insistiendo en la frase de "el que quiere puede"; cuando escucho a la gente que dice que no puede hacer ciertas cosas yo siempre digo que si lo intentara podría. Es cuestión de quitarnos los "peros" y ponernos a hacer las cosas que nos proponemos.
1 comentario:
¿Te acuerdas de "Margarita y el Piano"? Práctica, mucha práctica para no desaprender lo que queremos mantener aprendido.
Publicar un comentario