La ventaja de ser profesor es que tomamos las mismas vacaciones que nuestros alumnos (al menos en diciembre y semana santa). Hoy estaba pensando con respecto al regreso a clases y la verdad es que por mucho que me guste mi trabajo, siempre me da mucha flojera el primer día. Sin embargo, después de analizar lo que hice y lo que no hice durante estas dos semanas me doy cuenta que mis vacaciones fueron muy improductivas. Cuando existe la posibilidad de viajar siempre resulta bueno porque se conocen lugares, hay descanso, existe la oportunidad para divertirse, etc. Pero cuando no es así, resultan dos semanas de comer, dormir, hacer algo de ejercicio y ver la televisión. Siempre estan ahí una serie de pendientes, que aunque me proponga lo contrario, se van quedando hasta que el final del descanso se acerca. Por ejemplo, tenía que haber calificado algunas cosas y no lo haré sino hasta el miércoles, porque obviamente lo fuí dejando "para mañana" y ahora ya no tengo tiempo. Concluyendo puedo decir que por un lado desearía tener otra semanita para seguir echadote viendo películas; pero por otro agradezco muchísimo que se hayan terminado estas vacaciones ya que volveré a tener días de trabajo, de cansancio, de sueño, de calificar, de presión... en fin, de esos que valen la pena.
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2 comentarios:
¡A trabajar! Vaya que me identifico con este escrito. De vuelta en México listísima para trabajar.
¡Suerte!
¡Te extrañé en la clase, me hubiera gustado verte de nuevo!
Sí, entiendo eso de sentirse improductivo, ¡vaya que si lo entiendo! Pero poco a poco he ido aprendiendo que también un momento de descanso es muy productivo, porque da espacio para que el cuerpo se recupere, para recargar pilas, para reflexionar, para "tomar impulso" para volver a empezar.
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