lunes, 17 de marzo de 2008

¿Ya viste porqué no debes pelear? ¡Siempre te ganan!

Aunque no lo crean, ese fue el comentario que un tarado le hizo a una niña de aproximadamente nueve años después de haber perdido su pelea en un torneo de taekwondo. No se si era su papá o su entrenador, pero me dió muchísimo coraje escucharlo y pensar lo mal que le podría estar haciendo a la niña. Considero que el deporte en los niños es importantísimo para su desarrollo biopsicosocial, pero nunca se deben exigir resultados a nivel competitivo. Yo creo que eso vendrá después (cuando exista la suficiente maduración para poder hacerle frente a estas presiones). Es increible ver cómo muchos papás le exigen resultados a sus hijos depositando sus frustraciones deportivas en ellos; muchas veces los regañan cuando ya se cansaron y resulta que ellos mismos son unos panzones que seguramente no harían ni una cuarta parte de lo que exigen.
Me gusta mucho estar consolando e intentando animar a los niños que pierden (aunque no los conozca, ni sean mis alumnos), me acerco y trato de que entiendan la importancia de su esfuerzo y que de todas las derrotas se aprende algo, y es padrísimo cuando sus caras llegan a cambiar del llanto a una sonrisa. Por eso mi coraje cuando veo que hay muchos otros que no entienden el daño que le pueden hacer a un niño con obligarlo a competir o criticarle sus errores, cuando lo único que se merecen es un abrazo y una felicitación muy grande. Ya suficiente tiene un pequeño con la impresión que se lleva al llegar a un lugar lleno de gente en donde únicamente tiene una cosa asegurada: se tiene que "agarrar a golpes" con otro niño. He tenido alumnos pequeños y creo que hay edades a las que ni siquiera tendrían porqué asisitir a estos eventos, desafortunadamente aquí entra la ética y muchos profesores se dejan ir por el negocio, en lugar de pensar en la persona.
Sólo para que se den una idea de lo impactante que puede llegar a ser un evento así, esta foto es cuando todavía faltaba por llegar mucha gente. El niño tiene que bajar solo a las áreas y sus familiares se quedan en las gradas. Estando abajo únicamente lo puede acompañar su profesor, pero si éste tiene otros alumnos pues no lo puede atender todo el tiempo. Finalmente lo llaman al área y se encuentra solo frente a otro que tiene la indicación de patearlo y entonces inicia. Vaya que si se aprende de momentos como éste:

1 comentario:

Ingrid dijo...

Eso de fijarse en el producto final y no en el proceso también es algo aprendido...